Fractura de Rótula: Reducción Abierta y Osteosíntesis con Sistema de Bandas de Tensión

La rótula o patela es el componente óseo central del aparato extensor de la rodilla. Al actuar como una polea biomecánica que amplifica la fuerza del cuádriceps, soporta elevadas tensiones de tracción.

Cuando ocurre una fractura desplazada de rótula, la continuidad del mecanismo extensor se interrumpe, imposibilitando la elevación de la pierna. La intervención quirúrgica mediante Reducción Abierta y Fijación Interna (RAFI) con banda de tensión es la técnica de elección para restaurar la anatomía articular y permitir una movilización precoz.

1. ¿En Qué Consiste el Sistema de Bandas de Tensión?

Esta técnica de osteosíntesis se basa en un principio biomecánico clave: **convertir las fuerzas de tracción muscular en fuerzas de compresión axial** a través de la fractura.

Agujas de Kirschner Paralelas:
Se introducen dos agujas longitudinales que atraviesan los fragmentos óseos para mantener la alineación y evitar el desplazamiento rotacional.
Cerclaje de Alambre en «8»:
Se rodea la cara anterior de la rótula con un alambre de acero maleable configurado en forma de ocho, anclándolo firmemente alrededor de los extremos de las agujas.
Efecto de Compresión Dinámica:
Al doblar o flexionar la rodilla, la tracción del cuádriceps tensiona la banda exterior, comprimiendo aún más los focos de fractura entre sí para estimular la consolidación ósea.

2. Ventajas Clínicas del Procedimiento

El uso de la banda de tensión frente a otros métodos de fijación aporta beneficios clave en la recuperación funcional:

Restauración de la Congruencia Articular:
Corrige los escalones óseos en la cara posterior de la rótula, previniendo el desarrollo de artrosis patelofemoral secundaria.
Movilización Precoz:
Al ser un montaje biomecánicamente estable, permite iniciar ejercicios de movilidad pasiva y activa de forma temprana, reduciendo la rigidez articular.
Preservación de la Vascularización:
Minimiza el desbridamiento de partes blandas alrededor del foco de fractura, favoreciendo el aporte sanguíneo necesario para el callo óseo.

3. Proceso Postoperatorio y Rehabilitación

1
Inmovilización Relativa Inicial:
Uso de rodillera articulada o inmovilizador de rodilla para proteger la herida quirúrgica durante los primeros días mientras disminuye la inflamación.
2
Rehabilitación Progresiva del Cuádriceps:
Ejercicios isométricos iniciales para evitar la atrofia del aparato extensor, progresando hacia la flexión controlada según la consolidación evidenciada por radiografía.
3
Apoyo de Carga Progresivo:
Carga parcial de peso apoyada en muletas hasta lograr la consolidación ósea completa confirmada clínicamente.

Ante una sospecha de fractura de rótula por traumatismo directo o imposibilidad para extender la pierna, acude de inmediato a valoración traumatológica especializada.